29 de mayo de 2011

Smile.


Se me empiezan a acabar las razones por las que sonreir. Aprovecharé mientras pueda.

24 de mayo de 2011


Ahora preguntémonos. ¿Para qué hemos luchado tanto? Alguna vez te has parado a pensar el porqué de todas esas peleas, esos celos, y sobre todo, ese amor derrochado, empeñado en ofrecérnoslo sólo el uno a otro, cuando en realidad todo acaba en nada...

Es la sensación de poder lavarse la cara con la cantidad de lágrimas que estoy echando. Y me siento tan idiota, tan, tan, pero tan imbécil. Me paso la vida hablando de lo bonito que puede ser todo, y la cantidad de alternativas que hay al dolor. Es decir, por qué sufrir por algo que va a llegar? Para qué amargarse por una relación que sabes que algún día fracasará, por una vida que se disipará, o un amigo que sabes que se acabará marchando. Es lo que siempre digo…

Pero soy incapaz de aplicarlo. Sufrir me hace sentir viva. Llorar me hace darme cuenta que no todo está perdido. Hablar conmigo misma del tema me crea la ilusión de que quizás, todo vuelva a la normalidad. Sufrir me recuerda a él.

También me hace quedar como una estúpida y ser débil. El caso es que hasta que no lo vea todo perdido, hasta que el barco no se haya hundido con su último pasajero, no seré capaz de mentalizarme.

Todo salió al revés y ni me di cuenta. Me da igual que no sea como los demás, me da igual… No! No me da igual. Me importa que tenga que estar siempre ahí detrás, me importa que me vean así.

Nada. Las palabras se atropellan en mi cabeza. Un accidente de coche, un parque muy verde, el trigo de un verano caluroso, una parada de autobús, un sueño extraño, tu mano junto a la mía, esa foto en la cartera, cuatro amigas a mi lado, y mil colores, llegando al negro más profundo, que se convierte en una gran urraca. La chica que me gustaría ser, una vida simple, llena de emoción. Ni una sola lágrima. Y todo lo anteriormente dicho ha desaparecido, ya no me acuerdo, sé que está ahí, sé que me quedan mil cosas por decir, pero no quiero volver a ellas, ni volver a darle vueltas. Es el fin. Lo veo cerca. Pero no quiero esperarle sentada.

Se está acercando...

Tengo miedo al futuro. No al hecho del fin de la vida, de la vejez, ni de la muerte. Tengo miedo a lo que voy a hacer, a lo que voy a tener que hacer y lo que no me quedará más remedio que hacer. Me asusta darme cuenta día tras día de mi poca capacidad de decisión, mi mala orientación, mi ingenuidad, buena fe y extrema esperanza, y de la dependencia que me creo con la mayoría de los que me rodean. Porque así no voy a llegar a ninguna parte. Desde luego tengo demasiadas aspiraciones y sueños para cumplirlos siendo así.
Dejando eso a parte, ¿qué más da? Me preocupo por aprender a ser un adulto cuando ni quiero ni sé serlo, ni siquiera tengo idea de qué voy a hacer con mi vida ahora mismo.
Si tengo más miedo a lo que va a pasar el mes que viene que a nada. Y sí, es por él de nuevo. Yo sólo quiero disfrutar de lo que se me ha dado, y no pensar en lo que no tengo, porque de nada sirve, todos lo sabemos. Sólo saber mirar al futuro sin miedo y vivir el presente feliz. A veces se hace difícil. Sí, a veces soy incapaz de imaginarme con ninguno otro, ni siquiera visualizo alguien mejor. Qúe digo a veces, siempre. Simplemente no puedo. Por muy imbécil que sea, por muchos malos momentos que él no ha pasado ni sabe que yo he pasado. Me siento tan patética. Mirad el mundo, gente, mirad un poco más allá de vuestro ombligo; yo lo hago también... hay tanto sufrimiento. Es egoísta hasta decir basta quejarse por esto. Pero lo tengo tan adentro, no puedo olvidarlo, esta sensación no me deja en paz.

Little Manhattan


¿Queríais una historia de amor? Aquí tenéis una historia de amor, os dije que no iba a ser bonita. El amor es un asunto feo y terrible que practican los necios. Os destrozará el corazón y os dejará desangrados ¿y qué habréis conseguido al final? Sólo unos cuantos recuerdos increíbles que no os quitaréis de encima jamás.






En fin. ¿Qué es lo más bonito que os ha pasado hoy? (o en esta semana)

16 de mayo de 2011

Presente


Verás, hay muchas formas de ver la vida. Puedes renegarte, sufrir, encerrarte y llorar, también podrás vivir soñando con todo aquello que jamás tuviste y vivir pensando en lo que harás al día siguiente, pero la mejor forma de vivir esta vida nuestra es riendo, ríete de ti, de tu compañero de mesa, del que te hizo sufrir, del que no te quiso nunca, ríete de tus mayores penas y defectos, disfruta de eso que tienes, disfruta de todos los pequeños placeres que esta vida te ofrece, cómete un gran helado de chocolate, tírate del puente más alto al vacío de un río, tarda horas en salir de la ducha, llega tarde a los sitios, sonríe a algún desconocido, besa a quien te apetezca y vive tu vida, disfruta del hoy, es un regalo, por algo se llama presente.



Por cierto a partir de ahora acabaré una entrada de cada día que escriba con una pregunta muy especial que un amigo me hace siempre: ¿Qué es lo más bonito que te ha pasado hoy?
En honor a él. Y quien se anime, que conteste en un comentario!

Querida vida (3):

El mundo está loco, francamente mal de la azotea. La política de este mundo se basa en la ley del más fuerte, en el "como yo tengo poder te machaco". La paz es una posibilidad que ya a penas se ve como algo factible, y me revienta. Tengo un cúmulo de rabia contenida por injusticias que veo pasar día tras día, cosas contra las que no puedo luchar, y otras contra las que me veo incapaz aunque sé que podría. Me siento inútil. Desde cuándo ocurre ésto... lo malo es que se ha visto venir, que se podría haber remediado. Lo triste es que tenemos un tiempo limitado para vivir y lo malgastamos en discutir unos con otros, en hacernos sentir mal por el simple hecho de parecer superior, lo patético es que realmente nos creemos superiores a otros. Lo increíble es que no somos capaces de tener una mano al que lo necesita. Y lo más impresionante es que nadie es capaz de vivir su propia vida como le plazca. Estamos limitados por el dinero, el tiempo y las aparencias. Ya ni la inteligencia está suficientemente valorada, y mucho menos la madurez, y muchísimo menos la sensatez y el saber hacer las cosas bien.
Estoy preparada para cambiar el mundo, empezando por mí, empezando ahora.
Pero sobre todo, soy libre. Y lo soy para hacer las cosas bien, como a mí me apetezcan. Estoy en mi momento, y Charles Darwin lo dijo, "no se puede hace runa tortilla sin romper algunos huevos". Así que eso haré. Querida vida, voy a enloquecer, voy a ser yo misma, voy a quererme aunque sea porque me he aburrido de ser siempre así, voy a vivir como si fuera el último día y muchos de los que hagan como yo posiblemente perderán la cabeza; pero de eso se trata ahora, y no pienso dejar que nadie me lo arrebate.
Llegará un momento en el que haya preparado una buena tortilla española que compartiré con todos los que se la merecen.

Dunstan volcó el dinero sobre el mostrador.
- Cóbrate lo que valga.
- En este tenderete no aceptamos dinero.
- ¿No? Y entonces, ¿qué aceptáis?
- Podría quedarme el color de tu pelo -dijo ella-, o con todos tus recuerdos antes de los tres años. Podría quedarme con el oído de tu oreja izquierda... no todo, sólo el suficiente como para que no disfrutases de la música, ni de la corriente de un río, ni la del suspiro del viento.
Dunstan sacudió la cabeza.
- O un beso tuyo. Un beso, aquí en mi mejilla.
-¡Eso lo pagaré de buen grado! -dijo Dunstan, que se inclinó sobre el tenderete y depositó un beso casto en su suave mejilla. Entonces pudo oler su aroma, embriagador, mágico; le llenó la cabeza, y el pecho, y la mente.
- Bien, ya está -dijo ella, y le entregó su campanilla blanca-. Y esta noche volveremos a vernos aquí, Dunstan Thorn, cuando la luna se oculte.
Él asintió y se alejó de ella vacilante; no le hacía falta preguntar cómo sabía su apellido, se lo habría arrancado, junto con otras cosas, como por ejemplo su corazón, cuando él la besó.